Políticas del régimen juarista
Juárez sostuvo admirablemente su gobierno contra conservadores y franceses entre 1862 y 1867, peregrinando por México y los Estados Unidos.
El 15 de julio de 1867 regresó triunfalmente a la ciudad de México, gracias al apoyo de los Estados Unidos; mandó fusilar aMaximiliano de Habsburgo, al General Mejía y al joven Macabeo, Miguel Miramón. Cuando se celebraron las elecciones, ya que Juárez no era electo sino provisional, la Iglesia contribuyó a su triunfo al prohibir votar a los feligreses.[cita requerida]
Expulsó a varios ministros latinoamericanos del país, entre ellos los de Guatemala y Ecuador, por supuestas alianzas con los conservadores. También expulsó al ministro español y a los nuncios apostólicos.[cita requerida]
Ante la fragilidad del gobierno juarista, los conservadores Félix María Zuloaga y Leonardo Márquez tenían oportunidad para recuperar el poder. Ante esto, Juárez solicitó al congreso facultades extraordinarias. Los miembros liberales del congreso se negaron, con el principal argumento de que haber colocado al país bajo una constitución había costado una guerra muy sangrienta y no era posible que Juárez que había impulsado dicha Constitución ahora quisiera violar los principios de legalidad dándose facultades de virtual dictador. Sin embargo, dos grupos de conservadores atraparon a Ocampo y a Santos Degollado, respectivamente, y los mataron, desviando la atención de los liberales en el congreso cambiando la opinión de éstos decidiendo otorgar dinero y permisos a Juárez para acabar con ellos.[cita requerida]
Tuvo finanzas excepcionales durante su mandato. Su gobierno arrojó un déficit presupuestario de 400.000 pesos mensuales. Sólo logró recaudar un millón de pesos de la venta de las propiedades de la Iglesia.[cita requerida]
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